el oleaje es furioso,
cuando una puerta astillada
se cierra…
y aparece ella
se estira y se encoge
entonces corre las cortinas
y con ternura estallan
cientos de miradores
al mar
un cambio de planes
disparado torpemente
dificulta los pasos en el umbral
pero resulta
algo más que un golpe a contrapié:
el tabique nasal no llega a quebrarse
tras la embestida
el billete no es falso
y abrazo nuevas estaciones
gracias a la luz que atraviesa
la roca fría de las murallas
que crece y no cesa
que invade el charco profundo
de aquella oscuridad
suavidad que se extiende
hasta acabar con viejas construcciones
y levantar vías infinitas
sin el óxido de los predicadores
líneas hacia otro lugar
que me transportan y nos unen
desechando el gran mal
me libera
de antiguas
arenas
movedizas
y ahí está
sustituyendo el color negro de mis lápices
sin apenas darme cuenta
porque ella nunca duerme
hay aquí algo mucho más grande
más real
que unas inocentes metáforas
cuatro canciones de magia, por ejemplo
una sonrisa, unos pies perfectos y un pico de viuda
sueños de ojos abiertos y cerrados
palabras nocturnas
palabras insomnes
y así respiro ahora
el aire más puro
y la brecha se antoja algo menos
que un punto extraño
que se consume
a lo lejos
-mucho más allá
de aquellos cigarrales-
sé que ahora
no hay de qué preocuparse:
sé que hoy
todo es para nosotros
que hay todo entre nosotros,
pero no hay nada
más
allá
de
ella
y
yo





