El amanecer atraviesa modernas cabelleras.
Soy pequeño y, al llegar a casa,
lanzo mi mochila por los aires.
Desconfío de la película que no deja de sangrar.
Arraso nuevas tierras con entusiasmo.
Tomo nota de los bostezos y resisto a su amargura.
Nadie luce sus costuras.
Molestias veladas.
Todo el mundo distingue a su diablo.
Las astillas. La carne. El aire libre.
Ahora que no queda betadine.
Mantos de palabras.
Voces que se entrelazan y me descubren.
Nuestros insolentes sexos
responden con más trampas.
Mi voz está viva, recuerda la afonía.
Tan sólo dos días.
Me repito.
Ligero.
Impensado.
Respiro y truena.
Al fin.
3 lo que dejas aquí:
como siga diciendo que me encantan tus poemas la gente va a pensar que soy un fan fatal...
pero es que este también está de lujo!
me da ánimos, que soy muy autocrítico, gracias
y no te preocupes de la gente!
además, por aquí pasa muy poquita :)
ellos se lo pierden entonces!
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