05 octubre 2010


El amanecer atraviesa modernas cabelleras.

Soy pequeño y, al llegar a casa,

lanzo mi mochila por los aires.


Desconfío de la película que no deja de sangrar.

Arraso nuevas tierras con entusiasmo.


Tomo nota de los bostezos y resisto a su amargura.


Nadie luce sus costuras.

Molestias veladas.

Todo el mundo distingue a su diablo.

Las astillas. La carne. El aire libre.


Ahora que no queda betadine.


Mantos de palabras.

Voces que se entrelazan y me descubren.

Nuestros insolentes sexos

responden con más trampas.


Mi voz está viva, recuerda la afonía.


Tan sólo dos días.

Me repito.


Ligero.

Impensado.


Respiro y truena.


Al fin.


3 lo que dejas aquí:

juan bello dijo...

como siga diciendo que me encantan tus poemas la gente va a pensar que soy un fan fatal...
pero es que este también está de lujo!

el orador Bluff dijo...

me da ánimos, que soy muy autocrítico, gracias

y no te preocupes de la gente!

además, por aquí pasa muy poquita :)

juan bello dijo...

ellos se lo pierden entonces!