sentados bajo un cielo de plomo
deseamos morir sobre el sofá
retraídos en esta corteza inmóvil
nos enterramos en colchas fúnebres
con sangre de cereza por todas partes
y los teléfonos no dejan de sonar
sacrificadas
nuestras cabezas
nuestras cabezas
adormecidas
nuestras manos
agarrotados
nuestros sexos imbéciles
los tejados se vienen abajo
y hace frío en esta casa
los pasatiempos caducan
sin novedad como alimento
no hablo del azar encerrado
entre dos mitades de una noche
ni del fácil juego sucio de la piel
escribo de apetitos imposibles
porque sé que espero más
de lo que jamás podrá darme
de su cuello exijo humedades
de su pecho
relámpagos

3 lo que dejas aquí:
va a más y al final la tormenta estalla...!
no se debe exigir menos
Muy intenso.
Por cierto soy Pérfida.
Un saludo coleguita.
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