13 octubre 2011

Les petits bonheurs


Suena la alarma del despertador y lejos de molestarme, sonrío, aún con las legañas puestas, aún con restos de sueño por el cuerpo. Me giro hacia un lado y acerco mi mano izquierda hacia su vientre. Julia me da los buenos días desde dentro. Entonces, Elena se estira, alarga el bostezo y se encamina hacia la ducha. Permanezco un rato más bajo las sábanas y sin quererlo me quedo dormido. Su olor a gel de frutas me hace abrir los ojos y el beso me sabe a despedida. Pasarán más de 10 horas hasta que pueda disfrutar de ellas otra vez.


1 lo que dejas aquí:

Mariette dijo...

Enchanté. Estaremos en contacto.